Thursday, May 11, 2006
Cuentas de aire transparente
Salen las varillas del bolso, como una especie de pajita transparente en un trago nocturno. El barro quebradizo sobre la base va dejando sus migajas sobre la calle mojada. Fragmentos de tierra que se humedecen con el piso húmedo. La tira del bolso está sobre la calle, uno de ellos está trepado a un árbol. El otro ya no lo mira. Está fijando la vista sobre sus manos. Hay dos líneas rojas en diagonal sobre las palmas. Es un rojo más intenso en el centro de la palma disminuyendo hacia los dedos. Están más blancuzcos. La sangre parece haber abandonado la zona. Tiene las dos palmas iguales pero con las diagonales en direcciones opuestas. Formando, juntas, un triángulo que no se une en la punta. El del árbol mira para el río. Pero después mira para la calle por la cual caminaban. Entrecierra los ojos cuando mira la calle y al volver sobre el río los abre exorbitados. Repite varias veces hasta que se pasa la mano por la cara para secarse. Una fina capa de agua le moja la cara. Es una transpiración pareja, no hay gotas. No hay olor. No hay salinidad. Es el agua del río que sube con el viento. Es el viento que viene desde el sur pelando al río de su primera capa de agua. Es agua acumulada en el viento que viene recorriendo quilómetros. Pero viene en silencio. Estas pequeñísimas gotas de agua arrancada viajan en absoluto silencio. Se pegan en la cara del que está en el árbol cuando mira el río.
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